miércoles, 7 de enero de 2015

La Astronomía de Partículas

El único observatorio de rayos cósmicos de alta energía del mundo está en Malargüe, Mendoza. El remoto observatorio Pierre Auger, situado en una meseta a 1.400 metros sobre el nivel del mar, en un recóndito lugar a más de 10.000 kilómetros de las principales academias de ciencias europeas y norteamericanas.

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¿QUÉ SON LOS RAYOS CÓSMICOS?
Los rayos cósmicos son partículas que llegan desde el espacio y bombardean constantemente a la Tierra desde todas las direcciones. La mayoría de estas partículas son núcleos de átomos o electrones. Algunas de ellas son más energéticas que cualquier otra partícula observada en la naturaleza: Los rayos cósmicos ultra-energéticos viajan a una velocidad cercana a la de la luz y tienen cientos de millones de veces más energía que las partículas producidas por cualquier acelerador en el mundo.

Posibles fuentes emisoras de rayos cósmicos

No conocemos ninguna fuente en el Cosmos que pueda producir partículas con estas energías, ni siquiera en las más violentas explosiones de estrellas. De donde provengan, las partículas de alta energía mantienen secretos respecto de la evolución y posiblemente el origen del universo, debido al enigma de su enorme energía millones de veces mayores de lo que cualquier acelerador terrestre de partículaspuede producir.

¿Cómo se los puede estudiar?
Los rayos cósmicos pueden ser detectados indirectamente en la superficie de la Tierra, observando cascadas de partículas que se producen en el aire.

Una cascada ocurre cuando una partícula de alta velocidad choca con una molécula de aire. Fragmentos de esta colisión a su vez chocan con otras moléculas de aire, en una lluvia que continua hasta que la energía de la partícula original se encuentra destruida entre millones de partículas cayendo sobre la Tierra. Midiendo estas cascadas, las propiedades de la partícula o rayo cósmico original pueden ser estudiadas por los científicos.


Los detectores

El Observatorio utiliza 1600 detectores de partículas espaciados uniformemente en 3000 kilómetros cuadrados para medir las lluvias de rayos cósmicos.
Además en noches oscuras, detectores sensibles a la luz observan tenues fluorescencias creadas por el choque de partículas de la lluvia con moléculas de aire.


Dos tipos de detectores trabajan en conjunto para medir las lluvias de rayos cósmicos



¿Qué es al Radiación Cherenkov?

La "Radiación Cherenkov" es la luz emitida por un medio transparente cuando partículas cargadas lo cruzan a una velocidad mayor a la de la luz en ese medio. El efecto, descubierto por Cherenkov en 1934, mientras estudiaba el efecto de los rayos gamma en los líquidos, y explicado en 1937 por I. E. Tamm y I. M. Frank, es análogo a la creación de una explosión de sonido cuando un objeto excede la velocidad del sonido en ese medio. La luz se emite solamente en direcciones con inclinaciones en ciertos ángulos respecto de la dirección del movimiento de la partícula y de su momento (energía).

Entonces, simplemente midiendo el ángulo entre la radiación (luz) y la trayectoria de la partícula, se puede determinar la velocidad de la misma. El efecto se utiliza en el contador Cherenkov, un dispositivo para detectar partículas muy rápidas y determinar su velocidad o para distinguir entre partículas con diferentes velocidades.


El edificio de oficinas del observatorio Pierre Auger


8 de noviembre de 2007. La comunidad científica está plena de rumores y de tensión. Los partidarios de una y otra teoría abroquelan filas. Algunos privilegiados han visto el informe preliminar, pero el mismo es de alto secreto y tiene status de “bloqueado para publicación” hasta que sea analizado por el tribunal revisor y su publicación sea autorizada por el elevado directorio de una colaboración internacional. Science ha logrado exclusividad de la primicia. El contenido final del informe sólo tomará estado público en la edición de noviembre de la renombrada revista, a publicarse cuatro días más tarde. La noticia será nota de tapa.

El contenido del informe reservado comenzara a develar un enigma de 100 años. Dirimirá una discusión que ya lleva más de 20 años de apasionadas defensas y ataques sobre la teoría del origen de todo: el Big Bang. En el proyecto estuvieron involucrados cientos de científicos, incluidos dos premios Nobel, y han invertido recursos en él las principales potencias mundiales.
Ésta, que podría ser el inicio de cualquier novela de moda sobre logias, códigos, antimateria e intrigas mundiales, es una historia real. Ocurrió en el año 2007, y el informe de la primera determinación científica del origen de los rayos cósmicos de alta energía desde su descubrimiento, 100 años antes, se realizó en el único observatorio existente capaz de hacerlo, que está en Mendoza, en el departamento de Malargüe.

La historia, como corresponde, termina bien. Se determinó con certeza razonable dónde se originan estas bestias cósmicas. Provienen de galaxias con núcleo muy activo. No son, en consecuencia, parte de la radiación de fondo. La teoría del Big Bang ha superado otra prueba.

Hablemos del observatorio. En general, relacionamos la astronomía con telescopios, y los observatorios con esos grandes edificios de techo abovedado que se abren en la noche para escrutar las estrellas. Olvídese. La astronomía existió desde mucho antes de la invención del telescopio y ya trascendió el ámbito de la luz visible. Por ello encontramos en el mundo observatorios que son una gigantesca antena parabólica que analiza el cielo en ondas de radio o muchas antenas integradas mediante ordenadores. Los hay en órbita recibiendo y analizando radiación ultravioleta, rayos x y un largo etcétera.

El Pierre Auger, ubicado en Malargüe, es uno de esos observatorios que no responden al modelo del imaginario colectivo. Está formado por 1.600 tanques detectores repartidos en 3.000 kilómetros cuadrados, y cuatro detectores de fluorescencia, uno en cada esquina de esta área. El conjunto constituye un ingenioso dispositivo de gran alcance y sensibilidad, especialmente concebido para la detección y análisis de rayos cósmicos de alta energía. Su gran extensión geográfica, 50 veces la ciudad de Mendoza, responde a una simple cuenta: La densidad promedio de estos rayos cósmicos tan extraordinarios es de uno por siglo por cada quilómetro cuadrado. Para detectar unos veinte a treinta por año, hacen falta cubrir 3.000 kilómetros cuadrados. Le propongo que usted haga la cuenta.

El proyecto, impulsado por el premio Nobel de Física James Cronin, comienza su construcción en el año 2.000, a cargo de una colaboración internacional en la que se involucran inmediatamente 17 países (no solo a nivel académico, sino con el compromiso de sus gobiernos). Las mediciones se iniciaron pocos meses después, al instalar los primeros detectores y parte de la infraestructura. Pudiendo tomar datos, no había por qué esperar su finalización total. En noviembre de 2.008 se inaugura oficialmente al completar la instalación del último de los 1.600 detectores, en un acto en Malargüe con la presencia de embajadores y delegados de casi todos los países participantes. Una clara idea de la importancia de sus observaciones surge de los entretelones de la publicación de su primer informe, mencionados al comienzo de esta nota.

Trabajan sobre los datos generados por el observatorio más de 400 científicos de 70 Instituciones académicas y científicas del mundo, denominados “autores”. 40 de ellos son argentinos, de los cuales tres son mendocinos.

El staff permanente está formado por 30 ingenieros y técnicos, todos ellos mendocinos.

Pero vamos a lo interesante. ¿Qué es lo que observa este observatorio? “Detectamos de manera indirecta rayos cósmicos de alta energía” nos dice la Doctora Beatriz Garcia, miembro de la colaboración Auger por parte de la UTN. FRM. –Son partículas que llegan a la tierra con una impresionante cantidad de energía, y al impactar con átomos de nuestra atmosfera, allá bien arriba, generan un súbito destello de luz y originan una cascada de partículas. Estas partículas “ secundarias” continúan su viaje a la superficie de nuestro planeta. Para su detección uno tiene que ponerse a buscarlas entre 800 y 1.400 metros sobre el nivel del mar. Más arriba son demasiado energéticas para detectarlas, más abajo se van perdiendo por la densidad de la atmósfera. No casualmente la meseta en donde se instalaron los detectores, llamada Pampa Amarilla, está a 1.400 metros sobre el nivel del mar. Beatriz estuvo involucrada en el proyecto desde el proceso de selección de sitio. Argentina inicialmente competía con Sudáfrica y Australia –los cielos del sur eran más convenientes para la detección-. Elegido nuestro país, las alternativas fueron Rio Negro, Catamarca o Malargüe.

La locación final de Pampa Amarilla fue elegida por tener un cielo sumamente diáfano, poco viento y pocos días nublados al año. Adicionalmente su morfología, una planicie de más de 3.000 metros, a 1.400 sobre el nivel del mar e inclusive baja interferencia radioeléctrica, lo determinaron como el lugar ideal en el mundo para este proyecto, que era impulsado desde hace años por muchos científicos e investigadores. Era necesario para verificar o descartar algunas de las teorías más básicas sobre el origen del universo.

Estos rayos cósmicos de alta energía han sido un enigma desde su primera detección, hace casi 100 años. Bautizados como “rayos” en un principio (equiparable a radiación gamma, por ejemplo), su investigación posterior determinó que se trataba en realidad de “partículas” aceleradas a enormes velocidades. La investigación de este enigma de 100 años condujo, por ejemplo, al descubrimiento de la primera partícula de antimateria (el positrón).

Adicionalmente, hasta los primeros resultados obtenidos acá, en Malargüe, los rayos cósmicos de tan alta energía constituían un posible cabo suelto en la teoría que intenta explicar el origen de todo el universo, el famoso Big Bang.

El punto en cuestión, más allá de todos los vericuetos científicos y técnicos, es el inesperado fenómeno de que lleguen del espacio partículas con tal nivel de aceleración que traen la misma energía que lleva una pelota de tenis en el saque de un top ten. “Energías macroscópicas en partículas subatómicas”, nos dicen los científicos (son muy pequeñas, pero vienen muy rápido, a velocidades cercanas a la de la luz, lo cual da la energía equivalente). Y la verdad, parece que esto no encajaba con ninguna explicación ni modelo previo. Para terminar de ponerlo en escala, estas partículas producen un choque muchas veces más energético que el que puede alcanzar cualquier publicitado acelerador de partículas de los que el hombre ha construido. De allí la detección de antimateria en trazas de rayos cósmicos, ahora en boga en el Gran acelerador de hadrones inaugurado recientemente en Ginebra.

He aquí el dilema por el cual se movilizaron países, medios, científicos, técnicos, ingenieros. Había teorías, claro, alternativas posibles, pero en la ciencia el principio básico es “ experimento mata teoría”. La apuesta era encontrar un posible origen de estas increíbles partículas, para luego desarrollar o ajustar algunas de las teorías actuales.

En algún caso, significaría corregir algún modelo sobre el funcionamiento de agujeros negros, o el descubrimiento de algún principio nuevo en física de partículas. El gran “temor” era encontrar que estos monstruos cósmicos venían de direcciones al azar, igualmente distribuidas por el espacio. En tal caso, constituirían parte de la “radiación de fondo” omnipresente en el cosmos como eco de la gran explosión inicial, pero con un nivel tal de energía, la teoría entera del Big Bang temblaría hasta sus cimientos.

Se justificaba entonces, la gran expectativa y hasta tensión a la espera de los primeros informes. El método científico y los procedimientos de rigor en todos los centros de investigación requerían un análisis detallado en el comité de revisión antes de validar los resultados. Acuerdos internacionales de la colaboración determinaban quiénes tenían acceso a los datos (y quienes no), en cada etapa del proceso, e imponían la previa autorización explícita de su publicación oficial para que todo tome estado público.

El impacto fue grande. Tanto como que se abrió una nueva rama de la física, la astronomía de partículas (hasta hoy era sólo de radiaciones, desde las ondas de radio hasta los rayos gamma)

Y como siempre, cinco minutos después del importante descubrimiento (si no antes), se abrieron inmediatamente nuevas cuestiones. ¿Son protones o núcleos de hierro las partículas que llegan a la colisión inicial? ¿Cómo interactúan en su largo viaje con los campos magnéticos de las galaxias? Para ello, ni lerdos ni perezosos, los científicos comenzaron a diseñar agregados, mejoras (“Enhancements” es el título oficial del sub proyecto), y ya están enterrando algunos detectores modificados a tres metros de profundidad, para detectar algunas partículas que no pueden ser “frenadas” antes (llamadas muones), y ya están apuntando los detectores de destellos por encima de los 30° para detectar otras colisiones, y así más y más.


Fuente: diariouno.com.ar - http://visitantes.auger.org.ar

El Observatorio Pierre Auger ha decidido hacer público el 1% de sus datos. Este sitio permite explorar los eventos registrados desde enero del 2004, y se actualiza diariamente.
http://particulas.cnea.gov.ar/experiments/auger/ED/

miércoles, 3 de diciembre de 2014

La Galaxia es una muy intensa Zona de Tareas


La actividad solar influye en el clima de la Tierra, pero, ¿qué influye sobre el clima solar?

Nuestro lugar en la Vía Láctea:

                                


La galaxia es una comunidad muy activa.
Desde el brazo Sagitario aporta a la zona un canal de flujo de materiales y energía que emerge en el cielo austral desde astros de gran poder en las constelaciones de Orión, Vela, Carina, Escorpio, Centauro y Sagitario.
El flujo se distribuye localmente por medio de enormes tuneleras de espacio-tiempo recientemente descubiertas por el instrumento EGRET del Laboratorio Compton de Rayos Gamma.

El cinturón de Gould es un anillo parcial de estrellas de unos 3.000 años luz de diámetro, que abarca una zona entre los 16 y 20 grados con respecto al plano galáctico de nuestra galaxia. Su masa total (entre estrellas y materia interestelar) se estima entre 1 y 2 millones de masas solares. El cinturón de Gould alberga en su seno a multitud de estrellas masivas muy calientes de reciente formación (estrellas azules de tipos espectrales O y B). Aunque no pertenece a él, nuestro Sol se encuentra inmerso en el cinturón de Gould. El cinturón de Gould posee unas 50 fuentes constantes de rayos X y gamma. De esas fuentes, gran parte son púlsares con su eje magnético apuntando al interior del Cinturón para canalizar y sostener el aporte de materiales y energía. Un pulsar es una estrella de neutrones con polarización eléctrica, ya sea que emita ondas de radio o rayos gamma.

Las asociaciones OB de Orión son enormes nebulosas de emisión que contienen la segunda fuente infrarroja más brillante del cielo, la asociación OB de Vela que incluye a Gamma Velorum, (un sistema estelar triple que es el más potente y activo de la zona) sus expulsiones de masa se suman al remanente de supernova más poderoso del cielo, la asociación Escorpio-Centaurus (en azul) a unos 450 años-luz de la tierra  y la enorme asociación Cas-Tau OB en Tauro que penetra hasta el origen del cinturón en el cúmulo abierto de las Pléyades.

Antares, en Escorpio, comienza a expulsar masa.
Dentro de este derroche de energía se forman 20 nuevas estrellas de neutrones cada millón de años. Ello deja como resultado púlsares jóvenes que aún retienen su polarización eléctrica en los tres primeros millones de años. Esto les permite extender su magnetósfera limpiando la zona y estableciendo nuevas siembras estelares. Los Jets, como el emitido por el Pulsar Vela de hasta un año-luz, canalizan el espacio-tiempo creando nuevos tubos de flujo magnéticos permanentes para proveer de materiales y energía a sus siembras. Este recién nacido de 11.000 años apunta su eje magnético hacia la Asociación Escorpio-Centaurus activándola. Su supernova remanente ya tiene el tamaño de la nebulosa de Orión y es el objeto en rayos X más grande del cielo cubriendo unos 8 grados de arco, lo que equivale a unas 100 lunas llenas.


 


Vela también ilumina en rayos X el remanente de la nebulosa Gum, el objeto difuso más grande del cielo con unos 1000 años-luz de extensión y que ocupa unos 40° del cielo del Sur.
La nebulosa Gum es un conjunto de remanentes que incluye una supernova ocurrida hace 700 años descubierta por ROSAT y de la cuál no hay registro histórico. Como se encuentra a solo 700 años-luz aún emite partículas de la explosión a la mitad de la velocidad de la luz siendo una fuente puntual de Rayos Cósmicos.
Vela es también el segundo pulsar del cielo como emisor permanente de Rayos Gamma luego del peculiar pulsar Geminga ubicado cerca del centro del Cinturón de Gould y con una antigüedad estimada en 300.000 años.
Geminga fue un objeto enigmático hasta 1993 cuando el satélite Alemán ROSAT confirma que es un pulsar. La duda estaba en que no emite pulsos de radio, como sus colegas. Mayormente emite en Rayos Gamma de gran poder y apunta su eje magnético hacia nuestra zona, ello implica que estamos inmersos en su Magnetósfera y expuestos a sus Jets. Se sospecha que poderosas tormentas de Rayos Cósmicos recientes tuvieron su origen en Geminga, como  ser episodios de cuasi-extinción en los últimos 100.000 años en la Tierra.

Vela y Geminga cooperan en la rotación de las asociaciones Escorpio-Centaurus y Orión. Geminga está a solo 500 años-luz y Vela solo a 815 años-luz. Por otro lado, solo a 180 años-luz tenemos otra fuente de poder asociada que es uno de los objetos más enigmáticos del momento: Se trata de RX J1856.5-3754; se la define como estrella de quarks, ya que su masa es muy alta para su tamaño y se cree se encuentra en etapas de compresión donde el neutrón ha sido compactado y realineado según sus tres quarks elementales. Es un estado intermedio entre una estrella de neutrones y un agujero negro de poca masa. Lo importante radica en que estos objetos aumentan su poder con la compresión y la descomposición en partículas más elementales.Para comprimir hace falta rotación sincrónica, ello aproxima y alinea las partículas elementales que desarrollan spin creciente aumentando su campo magnético. Está probado que el spin de los neutrones lo provee mayormente la rotación de sus quarks elementales. En estos estados ya no hay polarización eléctrica. El objeto mismo se convierte en un núcleo atómico cósmico que alimenta electrones cósmicos llamados estrellas. Ellas realizan la conversión del flujo en el espectro electromagnético y también lo aplican en la síntesis nuclear de los elementos. Cuando la estrella explota en supernova lo que hace es convertir su energía en rotación sincrónica que comprime el átomo cancelando las órbitas electrónicas produciendo neutrones alineados con la misma densidad que la de un núcleo atómico, y sus mismas funciones.

 


La fase de rotación-compresión es permanente y continúa hasta lograr la condición de agujero negro, donde la polarización magnética queda superada por la gravedad. Esto implica niveles de compresión que se supone llegan a la popular pareja de partículas gravitón-acelerón necesarias para que exista la realidad pero aún no comprobadas. Esto se logra con las fusiones de objetos análogos.
Los tubos de flujo polares de interconexión entre astros se categorizan por la frecuencia de la portadora y van desde  simples líneas de campo magnético entre planetas hasta cuerdas cósmicas que alimentan núcleos galácticos.
Los discos parecen ser comunes y se ha descubierto un grupo de estrellas azules en torno a un agujero negro en Andrómeda.
La inclinación de unos 20° que el disco de Gould posee respecto al plano galáctico permite regular el flujo magnético del sistema incorporando otras fuentes. Dicha inclinación también favorece la inclusión de estrellas y gas molecular de otros sistemas como las estrellas provenientes de la  galaxia enana de Sagitario que está siendo absorbida por la Vía Láctea.
 


Las galaxias exteriores están irrumpiendo dentro de nuestra Vía Láctea. Esto explicaría la irrupción en la zona de estrellas de baja masa descubiertas en la banda de Rayos X ya que carecen de sus nebulosas estelares originales.
También se esta absorbiendo la galaxia enana del Can Mayor descubierta a solo 42.000 años-luz.

De modo que nuestro momento galáctico consiste en la fusión de viejos sistemas de galaxias próximas con objetos estelares nacientes de gran poder que parecen  desarrollar  un cumulo globular germinal. Hipparcos ha descubierto que hay un enorme tránsito estelar en forma radial hacia adentro y hacia fuera de la Vía Láctea que llega al veinte por ciento del total de estrellas. Ello indica un reacomodamiento permanente de objetos de acuerdo a su propia frecuencia.
En la zona se encuentran sistemas estelares fósiles como la estrella Barnard a solo 6 años-luz del Sol. Sistemas de lento desarrollo como nuestro vecino y análogo Alpha Centauri a cuatro años-luz. Como el Sol y su gemelo 18-Scorpii, a 47.5 años-luz. Todos con unos 4500 millones de años y rodeados por astros que producen 450 generaciones de estrellas en ese lapso.

También debe destacarse el joven sistema doble de Sirio con unos 250 millones de años que contiene una gigante azul y la enana blanca más cercana al Sol denominada Sirio B a solo 8.6 años-luz.
Todas las estrellas interiores del Disco de Gould deben rediseñarse para no ser expulsadas del sistema. Ello implica sintonizar con las frecuencias de flujo magnético creciente en la zona para que su energía se transforme en rotación sincrónica nuclear y no en dispersión molecular.
Nuestro Sol marcha por este camino y está aumentando gradualmente la frecuencia rotación molecular en su núcleo. Ello significa sintonizar las supernovas que vienen y poner a rotar sus núcleos. Los neutrinos y flujos magnéticos producen altísima rotación molecular  mientras que los rayos cósmicos producen dispersión molecular.
De las supernovas cercanas merece destacarse Betelgeuse, que está con contracciones aumentado su volumen hasta en un 70 %. Expulsa materia por sus polos magnéticos creando nubes moleculares que la envuelven hasta una distancia cinco veces superior a la órbita de Neptuno. Seguramente es el próximo parto estelar en la zona y se encuentra a solo 425 años-luz en Orión.
 
El suceso astronómico mas esperado por la comunidad científica es la Hipernova de la estrella Eta Carinae, el motor de la constelación austral llamada Carina. Es la estrella más masiva de este lado de la galaxia con unas 100 masas solares. Se encuentra en el brazo Sagitario a unos 7.500 años-luz; su nebulosa es un generador de estrellas que mide unos 200 años-luz, el doble que la nebulosa de Orión; es el objeto infrarrojo más brillante del cielo.

martes, 2 de diciembre de 2014

La ONU y el cambio climático

Las Naciones Unidas desvirtúan la cuestión de Cambio Climático. Las naciones miembros han sido construídas sobre la noción de 'progreso' -no sobre la noción de supervivencia- y este mandato fundacional de las naciones modernas impide ver las cosas tal cual son porque el hacerlo disolvería sus bases y su razón de ser.
El pensador alemán Hans-Georg Gadamer (antinazi y anticomunista), es quién explica con mayor claridad porqué los países siguen talando selvas en beneficio del cultivo de soja, porqué se siguen utilizando transportes privados unipersonales, porqué la polución no es detenida y controlada.
Al mandato de 'progreso' material se suma el desprecio por cualquier imposición autoritaria, intrínseca en el mandato de Democracia y Libertad.

"Las naciones deben actuar con rapidez ante las amenazas del cambio climático que se acelera sobre el planeta”, alertó este lunes Christina Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención de Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), durante la inauguración de la 20°  Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP20).
“Nuestra meta es que en la primera mitad del siglo las emisiones se reduzcan y a partir del 2050  lleguemos a la neutralidad del clima. Esto logrará restablecer el balance entre las emisiones de gases de efecto invernadero y la capacidad que tendrá el planeta en absorberlas2, dijo Figueres frente a 12.000 expertos provenientes de 194 países que asistieron a esta cumbre, que concluye el 12 de diciembre en Lima, Perú.
Este acuerdo, en fase de borrador, permitirá modificar el sistema actual de producción industrial para generar 2.2 por ciento anual en gases de efecto invernadero. Este proyecto, que remplazará el Protocolo de Kyoto (2005), se concretará en la próxima COP21, a realizarse en París, con la finalidad de alcanzar la neutralidad climática y lograr el desarrollo sostenible entre las poblaciones.